Volví a ver sus ojos, casi negros, pero esta vez, me sorprendió que hubiera perdido el brillo, me atrapó su sonrisa sencilla y directa, pero no se compara con lo que era antes, aunque son la misma, la diferencia reside en lo espiritual. Esa primera vez me abrió la puerta, y se le ocurrió pensar que mi carácter huraño y poco sociable cambiaría, pero debió enfrentar situaciones muy dolorosas, la muerte del amor. Ahora empieza a vislumbrarse la pugna entre lo viejo y lo nuevo, mi estilo es desmesurado y sufro de vértigo, de tal forma que me enferma.
Quiero que me vuelva abrir la puerta, no importa que la abertura este estrecha, se me alteran los nervios cuando veo que la dueña de mi amor se aleja, siento que muero cuando recuerdo su mirar, brillaban sus ojos como dos puntos luminosos en la oscuridad.
En un rincón, delante de ella arde mi pecho, la miro con curiosidad, pero se oculta. Pensé que era algo sencillo, escapar siempre era mi única salida, pero ella se me puso en frente y me ato una cadena de acero.
Tengo ganas de beber cerveza, tengo ganas de verla, pero no esta, aunque la busco, no la encuentro, es por que ya no quiere estar y yo sigo esperándola, su interés esta enteramente en cualquier cosa lejos de mí. No hago más que quejarme, pero ni una sola vez he dado lo que desean, ni una sola vez he tenido compasión de nadie, tal es mi carácter que no me llegan ni a los zapatos, esto es por que mi cuarto es muy frio, una mujer me ha dejado en invierno.
Dicen que soy arrogante, por que no dirijo ni medianamente la palabra, ¡Hum! En cuanto a mi, conservo lo que me interesa, así somos todos, eso no es una novedad, aunque todos seamos así, yo no soy como todos, no bailo, ni me gusta ser un personaje conocido, no me interesa ostentar ante los ojos de cualquiera mis éxitos pasados, no le echo en cara nada a nadie, por que mi única alegría ahora es acordarme de los hermosos días de otro tiempo.
Me fui al suelo, por que sentí más el insulto hecho a mi dignidad, que el dolor de los golpes recibidos en el pasado. La miseria es soportable, pero el abandono no, una idea paso por su cabeza, se me retorcieron las manos cuando lo leí, ella me acogió como una hermana al comienzo, yo no tenía a donde ir, ella no comprende, no comprende lo que significan estas palabras, y se que no comprenderá todavía. Durante seis años compartimos más de lo que se puede compartir en la vida, señalamos con el dedo la media botella que teníamos adelante, no carecimos de sentimientos, no faltaba nada. Tengo que añadir que tal vez goce del drama y la tragedia, irónicamente tengo un tesoro guardado en el pecho y aunque me las doy de toro, no soy más que un pobre pollo. La mayoría del tiempo no tengo conciencia de lo que digo, me agito, me enfermo y me pongo a llorar como un niño hambriento, y lo que digo es más bien para molestar a todos, es un vicio que se me quedo desde niña.

No tengo ningún deseo de desplazarme, nada llama mi atención, no consigo recuperar fuerzas, me levanto temprano y de muy mal humor, se de donde procede todo esto, pero me resulta difícil decirlo.
Experimento el no tenerla y me hundo en una gran inquietud, me pregunto como será mi vida sin ella, trato de desentrañar mi destino; en ciertos instantes me siento particularmente angustiada. Por la noche recordé el aturdimiento con el que le hable en el pasado, es cuando me embarga una angustia intensa, el silencio es impresionante, mis sueños con tenerla son inmensos.
A continuación, me encuentro en la misma cárcel, es lo mismo que esa vida sin límites que creí posible, ella renuncio, al parecer la dicha no la encontró conmigo. Tengo miedo y una crisis de lagrimas que parece no tener fin, es muy triste, por que ella vale algo más de lo que pude imaginar, todos mis sentimientos se quedan enredados en una telaraña que tejió esa araña roja, la había visto mucho tiempo en mi ventana, pero preferí contarle historias que matarla, ella se enamoro de mi rareza.
Recuerdo cuando se quedaba con esa tiesura agresiva, con su sonrisa puede llenar de dicha mi existencia aunque dure años, pero siempre se enoja, no lo comprendo, solo se que en realidad ella sería un motivo para un libro.
¡Ah! Como me gustaría tenerla a mi lado, pero ella dejo de hablar, me clavó una puntilla en las manos y me forzó a quedarme parada viéndola irse. Quería ir a su lado, hablarle todo el tiempo, pero mis piernas estaban trabadas, no podía dar ni un paso, ella volteo a mirarme un instante, el rostro se me puso blanco como una hoja de papel. Tenía una sensación de ahogo y cosquilleo en la garganta, la miro y lo se todo.
Quiero alzar el vuelo hacia una vida nueva, no me guardes rencor, yo tampoco lo haré, es posible que a la muerte vaya, ¡Ay!... Estaba literalmente borracha, de pronto se abrió mi boca, con voz estentórea refunfuñe y empecé a decir desvaríos, ella con la voz henchida de sollozos, me cerro con estruendo la puerta.
Yo no contestaba, era como si no la oyera, hasta un lunes que me asesino y además me ordeno que la recordara. Estaba descarriada, me envolvió en sus palabras y me echo tres demonios en el cuerpo, con dolor en el alma se que ahora va a despreciarme, me aseguró que ya lo había olvidado, pero detonó, yo acabe de recordárselo, ahora en adelante no quiere saber más de mí.
Es ya muy tarde, abrió con timidez la puerta, penetró donde ahora estaba mi féretro. En la mañana pensé que me había quedado dormida, en un profundo sueño, la sentí entrar, ni siquiera voltee la vista hacia ella, se dirigió hacia un rincón, se puso a mirarme, tenía el alma embotada, percibía un hedor a corrupción, le parecía horrible y vergonzoso.
Yo vuelo camino adelante, en el cielo despejado brilla la luna, es como todas las noches, el aire es puro y friolento, al verla me desplome en tierra. Había jurado amarla, turbada, muchas ideas se me atravesaban, todo mi ser tendía irresistiblemente hacia ella, estaba ansiosa de verla por ultima vez. Ni siquiera un minuto mi corazón ha dejado de sentirla, ¿Pero que puedo hacer ahora? Ahora que todo se acabo, mi amor no esta en su camino, tengo que cederle el campo, con mis palabras acabe sus sentimientos, ahora soy incapaz de discernimiento.
Ella se apodera cada vez más de mi espíritu, ahuyenta los fantasmas de mi corazón, tengo muchas ansias de verla, aunque sea un instante, aunque sea de lejos, solo eso deseo. Llevo un día de marcha, he pronunciado todas las palabras que debí decir antes, ella frunce el ceño mientras aleja sus sentimientos. No me juzgues, porque ya yo me he condenado, fui canalla; pero te amo, al infierno me mandaste y allí seguiré gritando que te amo.
Yo no contestaba, era como si no la oyera, hasta un lunes que me asesino y además me ordeno que la recordara. Estaba descarriada, me envolvió en sus palabras y me echo tres demonios en el cuerpo, con dolor en el alma se que ahora va a despreciarme, me aseguró que ya lo había olvidado, pero detonó, yo acabe de recordárselo, ahora en adelante no quiere saber más de mí.
Es ya muy tarde, abrió con timidez la puerta, penetró donde ahora estaba mi féretro. En la mañana pensé que me había quedado dormida, en un profundo sueño, la sentí entrar, ni siquiera voltee la vista hacia ella, se dirigió hacia un rincón, se puso a mirarme, tenía el alma embotada, percibía un hedor a corrupción, le parecía horrible y vergonzoso.
Yo vuelo camino adelante, en el cielo despejado brilla la luna, es como todas las noches, el aire es puro y friolento, al verla me desplome en tierra. Había jurado amarla, turbada, muchas ideas se me atravesaban, todo mi ser tendía irresistiblemente hacia ella, estaba ansiosa de verla por ultima vez. Ni siquiera un minuto mi corazón ha dejado de sentirla, ¿Pero que puedo hacer ahora? Ahora que todo se acabo, mi amor no esta en su camino, tengo que cederle el campo, con mis palabras acabe sus sentimientos, ahora soy incapaz de discernimiento.
Ella se apodera cada vez más de mi espíritu, ahuyenta los fantasmas de mi corazón, tengo muchas ansias de verla, aunque sea un instante, aunque sea de lejos, solo eso deseo. Llevo un día de marcha, he pronunciado todas las palabras que debí decir antes, ella frunce el ceño mientras aleja sus sentimientos. No me juzgues, porque ya yo me he condenado, fui canalla; pero te amo, al infierno me mandaste y allí seguiré gritando que te amo.
Tú quieres alejarme, no estar más aquí, yo había llegado a ese punto de la embriaguez en que algunos borrachos se empeñan en armar disputa. ¡Ay, y como me duele!, que se lleven el vino y con el la cerveza, no aguardó aquella vez, de pronto esa noticia me estalló el corazón, no me arrepiento de ella, recuerdo sus ojos, su cuerpo, su sonrisa, sus manos, entonces me maldigo y reniego enteramente de mi.
Tú quieres alejarme, no estar más aquí, yo había llegado a ese punto de la embriaguez en que algunos borrachos se empeñan en armar disputa. ¡Ay, y como me duele!, que se lleven el vino y la cerveza. No aguardó aquella vez, de pronto esa noticia me estalló el corazón, no me arrepiento de ella, recuerdo sus ojos, su cuerpo, su sonrisa, sus manos, entonces me maldigo y reniego enteramente de mi.
Ella corrió finalmente hacia mí y se desnudo, me condujo a la alcoba y me envolvió en su cuerpo mojado, yo cierro lo ojos y me quedo amándola, no me censures, ni me mires como a un malhechor, demonios y me sentí como un Monstruo cuando me dijo fuera de aquí y en el acto me encerró en un rincón, en una celda hecha de palabras.
Soy Pagana, no santa, siempre lo he sabido, en un andén he estado viendo pasar el tiempo y kol a mi lado, como un Ídolo. Demonios quisiera echar la muchedumbre, pero ellos se acurrucan a mi lado como arañas y veo como hieden. Hoy me desperté poseída de grandísimo susto, ella por ningún lado, después la encontré tras una pantalla, por un momento creí que era un holograma, aturdidos son mis pensamientos, entonces se escandalizan y me ven con una extraña percepción.
Me quede mirando esa foto que resplandecía en mi cuarto, había mucho llanto reciente, ¿para que hablarle? Dije encarándome, ya se como es, le había pedido perdón por haberla ofendido antes, pero ahora ya no quiere, pienso en mis palabras, en las ultimas y cada una de las primeras, ¡que corazón tan ruin el mío!, pero ya no me bebo las copas, ahora las arrojo con violencia al suelo, se hacen trizas y retumba su llanto, algo cruel me atraviesa el pecho.
Siempre hay algunos de ellos, por todos lados, los miro ultrajar su cerebro, ¡Vaya, nunca se encontraran en mi pellejo! ¡No se encontraran nunca! Ellos solo sirven para limpiarme los zapatos, les echo en cara sus perifollos, ellos no saben calar un corazón, si quiero ahora mismo rasgo sus vestiduras y en un momento gritaran, tonante, no sabes para que me adorné así, y entonces se verán tal cual son, como tísicos que dan lastima. Tengo suerte de no pertenecer, si lo hiciera, rasgaría mis vestidos, me quemaría la cara y me cercenaría el cuello de un tajo, o me iría a pedir limosna.
A ella le hable al corazón, se lo traspase, se lo encendí como un farolillo, abrió la puerta y se marcho como si tuviera mucha prisa, me estremece por que hurgo en mi herida con su dedo, yo no había esperado esto, pero las cosas suceden completamente distintas a lo que uno anhela. Me enfurecí definitivamente, ¡que el diablo cargue con todo lo que dije! Ella me dio una brusca media vuelta y se metió por otro camino, dejándome sola en las tinieblas.
Aguarda, una más, una sola, una más y se acabó, no me detengo, me he interrumpido en el tiempo, no se que paso, le pregunte a ella y me dijo que le gustaba condenar a las nenas a látigo, un látigo dulce e invisible, no se avergüenza, ni siente culpa y yo me senté a mirarla, pude ver como cambiaba, era experta en el discurso, aunque su boca se movía con firmeza, sus ojos temblaban, diré lo que quiera pero es ingeniosa. No me enfado, simplemente no me he ofendido por que no soy ingenua, a mi la rabia no me domina, si es verdad y existe… desde luego será culpable y tendrá que dar cuentas. Cree que eso me hiere, no, no es así, solo espero que resplandezca pronto la verdad, pero si en verdad resplandece, lo primero que haré será despojar el corazón. Es más que probable que yo tenga razón, pensar solamente lo que he sacrificado, cuantas energías de toda índole por ese desvarió. Pero si yo la aprecio, hay en ella algo de Mefistófeles, es una sensual, hasta tal punto lo es, que temo aún por mí. Ya no queda licor, ni en mis manos, ni en mi boca, ni en mi casa, por mucho tiempo me eche a sus pies, me puse de rodillas y lo bese.
Fui a cerrar los ojos y del fondo cruzo una luz, me di cuenta que estaba ciega, me asuste, quede como alelada, pero después comprendí todo como era, la he visto y es hermosa, no puedo describirla, en cuanto a mis deseos, los dejo en plena libertad.
Fui a cerrar los ojos y del fondo cruzo una luz, me di cuenta que estaba ciega, me asuste, quede como alelada, pero después comprendí todo como era, la he visto y es hermosa, no puedo describirla, en cuanto a mis deseos, los dejo en plena libertad.
Entristeció con mi presencia, temo que se marchite, pero no puedo evitarlo, jamás pensé conocer un cielo como el de ella, no podré olvidar el instante en que vi por primera vez su sonrisa, no se si el frió de Bogota contribuye a mi congelamiento. Ya el solo hecho de que ella no tenga prudencia y se consagre a vivir una aventura con la más loca de los humanos, no olvido el día en que empezó todo esto y me aflijo con la idea de perderla, es como comerme un hongo y quedarme en el terrible misterio de no entender la belleza suprema de la mujer.
Quiero recorrer su senda hacia arriba y escuchar sus fantásticos gemidos, hasta que me lleve una vez más a la locura, ¿Se trata de una mentira? Si fuera una mentira, todo lo demás lo sería también, tal vez yo misma lo sea. Quiero seguir creyendo tranquilamente en la ilusión primera y máxima que tuve y lo haré en el momento que recuerdes lo que hay en mi interior.
Quiero recorrer su senda hacia arriba y escuchar sus fantásticos gemidos, hasta que me lleve una vez más a la locura, ¿Se trata de una mentira? Si fuera una mentira, todo lo demás lo sería también, tal vez yo misma lo sea. Quiero seguir creyendo tranquilamente en la ilusión primera y máxima que tuve y lo haré en el momento que recuerdes lo que hay en mi interior.

Ponérsele en frente después de saber lo que piensa es un gran problema, se levanto de prisa, se vistió y luego metió los recuerdos al baúl para echarse a reír y pensar mal de mi, yo estaba atónita, era extraordinario pensar que podría volver a entrar a ese bosque que fue mío. Pero es que tengo una mujer de oro, yo le daría cualquier cosa por que fuera feliz, la noche se estremeció y arranco mi espíritu turbado, las miradas me ponen ansiosa, me dan ganas de irme a Moscú, quiero comerme el tiempo, pero en cambio oigo el alarido de los años, por más que me asuste y me eche a correr nada podría sorprenderme más, vivo en la ciudad más bulliciosa eso grite estupefacta, donde todos los días es verano y el sol se levanta hasta el centro del cielo y mientras tanto yo seré el 999.998...
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